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«Nuestros vecinos del campamento han podido escoger sus productos este 18, gracias a Locales Conecta

“Fue maravilloso ver cómo los vecinos que tanto lo necesitaban han venido a comprar sus productos. En pocos días, más de 100 personas ya han venido a cobrar su beneficio social a través de la red de Locales Conectados. Han podido escoger sus productos ellos mismos, sobre todo carne, pollo y verduras”, dice Juan Daniel, hijo de María Villca, quien la ayuda en las labores de atención en su local de la calle Las Magnolias en Alto Hospicio, Región de Tarapacá.

A unos metros del negocio del “Minimarket Mary”, más de 100 familias de los campamentos ‘Tarapacá’ e ‘Independientes Unidos’, que han visto sus vidas afectadas por la pandemia, tienen un espacio para sonreír y pensar en el día a día y esbozar lo que será el 18 de septiembre. Una gran cantidad ha perdido sus puestos de trabajo debido al Covid-19.

Gracias a la alianza entre Locales Conectados, el aporte de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) y la colaboración de la División Campamentos del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) estas fiestas tendrán un espacio para la alegría y celebración, ya que más de 1.200 familias recibirán un beneficio de 35 mil pesos, durante tres meses, para así paliar los efectos negativos de la pandemia en la necesidad alimentaria de las familias en campamentos de Alto Hospicio, Puente Alto, Lampa y Talagante.

En Chile, actualmente existen más de 800 campamentos, según el Catastro Nacional de Campamentos realizado entre 2018 y 2019 por el Minvu.

En el caso de los dos campamentos de la zona alta de Tarapacá, 121 familias han podido acceder a productos de necesidad básica gracias a esta alianza. Y lo han podido cobrar en los negocios de barrio de la zona, como el ‘Minimarket Mary’. “Me siento afortunada de poder estar ayudando a mis vecinos y vecinas de aquí cerca, y a la vez de potenciar mi local”; dice María Vilca. 

“Lo que nos deja contentos es ver que las personas están llevando lo que ellos necesitan y lo que ellos desean escoger. Esta última semana se ve que hay interés de tener una pequeña celebración familiar, ya que han llevado carnes, galletitas y pan”, dice Juan Daniel.

María Vilca (de amarillo), junto a quienes atienden en su local en Alto Hospicio.

 

María Vilca (de amarillo), junto a quienes atienden en su local en Alto Hospicio.

Gracias a la tecnología de Locales Conectados, que busca mejorar la calidad de vida de las personas que son beneficiarias de ayuda social y fortalecer a los negocios de barrio, el local de María Vilca ha registrado ventas sobre los 2 millones de pesos provenientes de sus vecinos y vecinas de los campamentos, en las últimas dos semanas.

“Estamos en una emergencia y las ayudas deben llegar rápido y para eso es necesario trabajar en alianza”, dice Patricio Donoso, past president de la Cámara Chilena de la Construcción, representante CPC, institución que coincide con la División Campamentos, del MINVU, quienes a través de su catastro ayudaron a que esta iniciativa permitiera llegar en poco tiempo a las familias de estos dos campamentos de Alto Hospicio y a las de los otros municipios escogidos.

Cerca de 47.050 hogares existen en los más de 800 campamentos que hay en Chile.

Mientras la pandemia evoluciona surgen nuevas necesidades de aportes tanto públicos como privados. Las regiones de Chile además del reto de la urgencia alimentaria tienen la necesidad de la reconstrucción de las economías locales, las que se han visto afectadas profundamente. “Para Locales Conectados es relevante reactivar los pequeños comercios locales a través de los negocios de barrio y al mismo tiempo ser el puente para conectarlos con las familias. Nuestra plataforma queda a disposición del sector privado, público y de la sociedad civil, para seguir mejorando la calidad de vida de las personas a través de la tecnología”, dice Pilar Goycoolea, directora de Fundación Urbanismo Social, organización que lidera la iniciativa.

A días de las Fiestas Patrias, Maria Vilca y su hijo Juan Daniel y los vecinos y vecinas de los campamentos de Alto Hospicio tienen un respiro. “Levantamos las ventas que venían afectadas y a la vez levantamos el ánimo a la gente de nuestros barrios. Con eso me doy por pagada. Nunca pensé que la tecnología iba a llegar a beneficiar mi vida”; concluye María.